miércoles, 18 de marzo de 2009

LA CIUDAD HOY



(Y retorno
a unos ojos ciegos pero hermosos
)

Vivo como el intenso respirar del viento. Y
surge de pronto un ritmo estridente
en la tallada luz de la ciudad moderna. Hoy
todo nos queda cerca de la mano,
aunque lejano al mismo tiempo. Pero
en un instante se convierte en polvo
el otro polvo que absorbió la noche.

Aquí se acaba la avenida. Y pronto
comienzan los abismos. Largas sombras
envuelven a la luz enteramente.

El alba llegará en poco tiempo
con un alud de fiestas y cortejos,
que no son fiestas sino pan y lágrimas.

¡Vuelve el humo a la sangre!
Y todo empieza a huir. Huyen los pájaros.
Es la ley del progreso: hay quien piensa
que aunque triste y enfermo,
el mundo es hoy más rico y más cercano.
Dicen que son las cosas del progreso.
¡Ah, el progreso!
Pero ¿si fuese cierto, tú crees
que tanta asfixia sería buena?

(En mi sangre más íntima
rueda un llanto de flores
).

No lo sé:
en los años que busco la verdad,
siempre surgen los mismos pensamientos.

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